BenQ apuesta por el “look Mac” con paneles glossy: así son los nuevos monitores MA y por qué van a dar conversación
por Manuel NaranjoHay un tipo de molestia que solo entiendes cuando trabajas muchas horas con un portátil: conectas un monitor externo, abres una foto o un documento con tonos delicados y, de repente, el color ya no “casa” con lo que ves en la pantalla del MacBook. No es un drama puntual, es una fricción diaria. BenQ lleva tiempo intentando atacar justo ese problema con su serie MA, y ahora amplía la familia con modelos “flagship” que ponen el foco en un ingrediente polémico y muy apetecible a la vez: paneles glossy, pero con reflejos más controlados.
La compañía ha presentado nuevas variantes dentro de la serie MA, orientadas específicamente a usuarios de Mac, con paneles Nano Gloss y ajustes pensados para reproducir colores de Mac de forma consistente. La idea es que el monitor se sienta más como una extensión natural del portátil, no como una pantalla “de PC” pegada al lado.
Nano Gloss: brillo sí, pero sin vivir en un espejo
El brillo de los paneles glossy tiene fama por un motivo: cuando está bien hecho, el contraste percibido y la “profundidad” de color son una delicia, sobre todo en fotografía, vídeo y diseño. El problema es el clásico: reflejos, destellos y fatiga visual si la iluminación no acompaña.
BenQ intenta cuadrar el círculo con Nano Gloss, un enfoque que busca mantener esa viveza del panel brillante, pero con reflejos controlados. En su catálogo europeo, la marca también juega con la idea de “comodidad visual” y tecnologías enfocadas a reducir molestias en sesiones largas. En la práctica, el atractivo es claro: quien viene de una pantalla de MacBook, que suele ser brillante, tiende a preferir una sensación similar.

Dos tamaños, un objetivo: que el color “encaje” nada más conectar
La serie MA lleva el discurso de “colores de Mac” como bandera. BenQ explica que la gama está pensada para igualar la reproducción cromática con MacBook y ofrecer un espacio de color amplio, con ajustes específicos para que no notes un salto extraño al mover ventanas de una pantalla a otra.
En el sitio europeo se pueden ver modelos como el MA270U, con enfoque en 4K, USB-C y carga potente para el portátil. Y, en la ampliación más reciente, aparecen variantes como MA270UP y MA320UP, que subrayan el panel Nano Gloss y ese objetivo de “experiencia Mac” sin pelearte con perfiles de color.
Más allá del número de pulgadas, lo que BenQ está vendiendo es una sensación: conectas y ya está. Ese es el santo grial para quien no quiere pasar una tarde calibrando.
Thunderbolt 4, carga y hub: el escritorio con un solo cable
Si trabajas con Mac, el punto clave suele ser el mismo: un cable, y listo. Los nuevos MA de gama alta apuestan por conectividad tipo Thunderbolt 4 y potencias de carga pensadas para que el portátil no viva buscando enchufe. Se habla de carga de 96 W más un puerto adicional de 15 W y posibilidad de encadenar dispositivos.
Este enfoque encaja con la lógica del escritorio moderno: monitor como dock, con el portátil haciendo de cerebro. BenQ también destaca funciones como Smart KVM para alternar entre dos sistemas con un solo teclado y ratón, algo muy útil si mezclas, por ejemplo, un MacBook con un sobremesa o un mini ordenador.

Control “a lo Mac”: brillo, volumen y gestos que evitan fricción
Otro punto interesante es el intento de integrar controles de forma más natural. En páginas oficiales de BenQ se menciona sincronización de brillo y volumen entre MacBook y monitor, para que los ajustes se sientan coherentes.
También se subraya la ergonomía. Se habla de soportes con ajuste de hasta 150 mm para adaptar altura y postura. Y eso, en un monitor de 27 o 32 pulgadas, cambia el día a día más que cualquier eslogan.
Por qué estos monitores pueden tener tirón, y para quién no
El perfil que BenQ busca es claro: usuarios de Mac que quieren un monitor externo con “sensación Apple”, especialmente si trabajan con color, pero sin saltar a soluciones mucho más caras. El atractivo del glossy controlado es evidente para quien viene de un MacBook y se desespera con paneles mate que “apagan” la imagen.
Ahora bien, no es para todo el mundo. Si tu mesa está frente a una ventana sin cortina, cualquier panel brillante se vuelve un juego de reflejos. Y si tu uso principal es ofimática sin sensibilidad al color, quizá no merezca pagar por ese extra. La clave está en la rutina: si tu día es edición de foto, vídeo, diseño o simplemente valoras una imagen “viva”, este tipo de panel puede ser un salto.
En resumen, BenQ está afinando una propuesta que ataca un dolor real: la discontinuidad entre el MacBook y el monitor externo. Si consigue que el brillo glossy no sea una condena a los reflejos y que la conectividad sea realmente de un solo cable, la serie MA tiene papeletas para convertirse en esa compra que no emociona en la tienda, pero que te hace sonreír cada mañana cuando abres el portátil.
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